MADRID, 28 Abr.

    El que fuera directivo general de Sa Nostra, Pere Batle, ha protegido este miércoles frente al tribunal de la Audiencia Nacional que juzga el caso 'Sa Nostra' la operación de 2008 por la que la entidad dio el visto bueno a que el Conjunto Martín Gual se quedase con los terrenos de Son Bordoy en Palma de Mallorca puesto que "se mejoraba de deudor" y se los quedaba un conjunto "enormemente profesional".

    Este miércoles ha arrancado el juicio oral en la Sección Tercera de la Sala de lo Penal de la Audiencia Nacional contra los directivos de Sa Nostra Pablo Dols, Rafael Oliver y Pere Batle, y contra los empresarios Martín Gual y Javier Collado. A todos el Ministerio Fiscal les imputa un delito continuado de apropiación incorrecta, subsidiario de delito continuado societario, y solicita 4 años de prisión para cada uno de ellos salvo para Collado, para quien interesa un par de años y 6 meses.

    "La convicción íntima que tenía es que la operación debía hacerse sí o bien sí pues mejorábamos de deudor", ha señalado a preguntas de la Fiscalía para entonces aclarar que el cambio se genera pues los suelos, valorados en 80 millones de euros y en zona cercana al mar y cerca del aeropuerto, eran propiedad de una compañía con peligro hipotecario (FBEX).

    "Con la compra y venta --por una sociedad propiedad de Gual, Haras Administración-- se mejoró el gestor, no hubo incremento de peligro sino más bien compra y venta de activo y con esta adquisición mejoramos las esperanzas de la administración urbanística", ha recordado apuntando que al poco tiempo ese suelo que era rústico se transformó en urbano.

    Para Batle, fue la mejor solución por el hecho de que Gual tenía una dilatada experiencia, ya habían trabajado de antemano con él, con lo que a preguntas de su defensa ha afirmado rotundamente que si tuviese que decidir nuevamente, haría lo mismo: "Era la mejor solución y la volvería a tomar".

    Con todo, ha aclarado que ese género de resoluciones de financiación jamás se tomaban unilateralmente sino siempre y en toda circunstancia se apoyaba en los comités creados a tal fin, y ha añadido que en la caja siempre y en toda circunstancia se efectuaban análisis por la parte del comité de peligros. En el caso de la operación con Gual no lo ha podido asegurar taxativametne mas piensa que asimismo.

    APROPIACIÓN INDEBIDA

    Conforme el escrito de acusación de Fiscalía, desde la caja de ahorros el día de hoy ya desaparecida entre 2005 y 2010 se generaron consecutivas operaciones de financiación al Conjunto Martín Gual, que fueron concedidas sin valoración real de los peligros, sin tasaciones actualizadas y sin estudios de aptitud. "El resultado fue el desvío de una parte esencial de los fondos entregados, que quedaron claramente en manos extrañas a la caja de ahorros, como la causación de un perjuicio patrimonial relevante a la entidad", señalaba.

    Conforme la acusación, en 2008, dadas las contrariedades financieras de conjuntos empresariales financiados por Sa Nostra y con el propósito de
    ocultar la situación financiera real que eso producía en la entidad, Batle, Dols y Oliver "se concertaron con Martín Gual a fin de que este se
    colocase en el sitio de las sociedades Conjunto FBex y Conjunto Ibercom, con fuerza endeudadas con Sa Nostra y que en ese instante atravesaban grandes contrariedades financieras".

    "El propósito era sostener escondo ante terceros el progresivo deterioro patrimonial de la Caja y Martín Gual admitió ponerse en la situación de semejantes deudores pues para esto no debería aceptar peligro alguno. En su sitio, percibió un esencial beneficio económico", mantenían el Ministerio Fiscal.

    En su declaración, Batle ha reconocido que Martín Gual era un promotor conocido pues era al que la caja le financiaba más residencias. De él ha dicho que era persona aprensiva y que no comenzaba una promoción sin un numero de ventas determinado. "Lo llevaba todo realmente bien, era de los mejores promotores", ha indicado.


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