PALMA, 10 Mar.

    La renta media de la residencia en alquiler en Baleares bajó un 2,93 por ciento en el mes de febrero en comparación con mes precedente, hasta situarse en 1.292 euros mensuales, un costo un 9,7 por ciento inferior al de hace un año, conforme el análisis del portal inmobiliario pisos.com.

    Baleares aparece como la tercera autonomía con la mensualidad más cara, tras la capital de España (1.560 €/mes) y Cataluña (1.300 €/mes). La zona presenta, también, la tercera bajada más pronunciada en términos interanuales. La superficie media es de 133 metros cuadrados.

    Por su lado, Palma presenta en el mes de febrero de 2021 una superficie media de 103 metros cuadrados y una renta media mensual de 1.181 euros, la cuarta capital más cara.

    Palma experimenta una caída mensual del 2,49 por ciento , la octava más pronunciada del país. En frente de febrero de 2020 los costes caen un 14,35 por ciento , la quinta bajada más señalada del país.

    Por su lado, el piso género de alquiler en España tuvo en el mes de febrero una superficie media de 106 metros cuadrados y una mensualidad media de 960 euros: esto supone una bajada del 1,54 por ciento mensual y un 1,44 por ciento interanual.

    "se trata de una tendencia aguardada que ha tocado de lleno a los mercados más tensionados", ha indicado el directivo de estudios de pisos.com, que ha añadido que "aunque los costos ya empezaron a autorregularse a fines de 2019, el año de la COVID-19 ha hecho que las bajadas tomen impulso".

    El especialista asimismo pone el foco en el tiempo que transcurre desde el instante en que se pone un piso en alquiler hasta el momento en que se firma el contrato: "No ha crecido de forma atractiva, mas sí que podemos asegurar que los trámites son algo más largos, puesto que la solvencia del inquilino se verifica con mayor detalle en estos instantes de inestabilidad laboral", ha apuntado Font.

    Además, el aumento de la oferta ha jugado en beneficio de los recortes en las grandes urbes: "Por una parte, tenemos el traslado de inquilinos a zonas periféricas, donde por una mensualidad igual o bien, aun, menor, se consigue más superficie, espacios exteriores o bien áreas comunitarias de las que ya antes no se gozaba. Por otra parte, tenemos inmuebles que ya antes pertenecían al alquiler turístico, como aquellos cuyos dueños han decidido volcar al alquiler residencial tras intentar venderlos sin éxito por un coste que ahora la demanda no está presta a asumir", ha explicado el especialista.


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