PALMA, 19 Mar.

    Baleares ha acabado 2020 con la mayor inversión de recursos públicos para hacer en frente de los efectos de la pandemia, con 4.623 millones de gasto destinado a políticas públicas, y un nuevo máximo histórico de gasto social, de 3.340 millones de euros, un 9 por ciento más que el año precedente, conforme los datos del cierre temporal del ejercicio presupuestario 2020.

    En una nota de prensa, la Conselleria de Hacienda y Relaciones Exteriores ha explicado este viernes que el cómputo de 2020 muestra un impacto directo de la COVID-19 en las finanzas públicas de más de 500 millones por los mayores gastos, eminentemente en materia sanitaria y en ayudas sociales y al tejido empresarial, y por los menores ingresos propios.

    El Govern presenta en general un gasto ejecutado de 4.623 millones de euros (+5,5 por ciento respecto de la previsión inicial), de los que un 72 por ciento se ha destinado a las políticas sociales (sanidad, educación, protección social, empleo y residencia), y unos ingresos liquidados de 4.534,1 millones (+5,8 por ciento ), en el presupuesto del ámbito público administrativo, que incluye la Administración general de Baleares, el Servicio de Salud y la Hacienda.

    El presupuesto para políticas sociales alcanza un nuevo máximo histórico de 3.340 millones en gasto ejecutado, cifra que representa un desarrollo del 9 por ciento (+279 millones) respecto de la efectuada a lo largo del año 2019 y un 8 por ciento más (+251,2 millones) respecto de la previsión inicial del presupuesto 2020.

    La sanidad concentra el mayor incremento, de 188 millones respecto del 2019, un 11 por ciento más, hasta un nuevo máximo de 1.940 millones. En protección social, el aumento es de 32,3 millones, un 18 por ciento , hasta el nuevo máximo de 212,1 millones; y el gasto en educación asimismo consigue su cifra más alta, de 1.013 millones, 11,6 millones más (+1,1 por ciento ) respecto del 2019, teniendo presente la menor actividad presencial en los centros de educación al comienzo de la pandemia.

    En general, el gasto ejecutado a lo largo de 2020 ha aumentado en un 5,5 por ciento respeto la previsión inicial (+239,2 millones) y en un +5,2 por ciento (+230,6 millones) con respecto al año precedente. Los episodios de los gastos corrientes (un 88 por ciento del total) presentan un incremento superior, del 6 por ciento respecto de la previsión inicial, pues han concentrado el ahínco para asegurar los recursos de los servicios públicos que administra la CAIB, consells y municipios.

    Los conceptos de gasto que explican los aumentos están relacionados con las necesidades derivadas de la pandemia, como los gastos en material y suministros (624 millones, un 22 por ciento más que en 2019), en las que resalta la adquisición de material fungible sanitario, y el capítulo de remuneraciones de personal (1.488 millones, un 5,5 por ciento más.

    En este sentido, el aumento de efectivos a fines de año, entre diciembre de 2020 y de 2019, ha sido de 1.591 efectivos más en el Servicio de Salud, un 10,1 por ciento más, y de 1.160 efectivos en el campo educativo, cifra que supone un incremento de el 6,8 por ciento en este periodo. De media, en términos anuales, los aumentos han sido de 831 profesionales en el campo sanitario, un incremento de el 5,3 por ciento con respecto al año precedente, y de 638 en el campo educativo (público y concertado), un 3,9 por ciento más que en 2019.

    El cómputo del impacto de la pandemia en las finanzas públicas se estima en 514,2 millones, teniendo presente un aumento de 278,7 millones en los mayores gastos directos en nuevas medidas concretas frente a la COVID y a un efecto negativo de 235,4 millones en la colecta de los ingresos tributarios propios y cedidos, asimismo perjudicada por la menor actividad económica.

    El grueso del gasto sobrevenido se ha concentrado en actuaciones vinculadas a la administración de los servicios sanitarios o bien en materia de salud pública (151,6 millones) y en las medidas de apoyo y ayudas a los ámbitos sociales y económicos más perjudicados por las consecuencias de la pandemia (96,9 millones), al tiempo que los otros 30,2 millones corresponden al refuerzo de los servicios públicos no sanitarios, singularmente en el campo educativo.

    En lo que se refiere a los ingresos tributarios, el impacto de la Covid se estima en una pérdida de 235,4 millones en la colecta de los tributos gestionados por la Comunidad respecto de la previsión inicial para 2020, entre impuestos cedidos (-122,5 millones), propios (-99,3 millones) y tasas (-13,6 millones).

    Los primordiales descensos corresponden a aquellos tributos más vinculados a la actividad económica, como son los impuestos sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados y el impuesto sobre estancias turísticas. Entre estos 2 tributos se explica en torno a un 90 por ciento de la minoración total.

    Los ingresos del impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentos presentan un impacto de la pandemia estimado en -122,5 millones. El descenso global de los ingresos de este tributo ha sido del 15,2 por ciento respecto de la previsión inicial para 2020 (-91,8 millones), hasta situarse en 518 millones, teniendo presente que este cómputo incluye otros derechos reconocidos pendientes de ingreso y extraños a los efectos de la pandemia. En conjunto, la caída de ingresos de los tributos cedidos ha sido de 91,4 millones respecto del presupuesto inicial para 2020.

    En lo que se refiere a los tributos propios, la colecta del impuesto sobre estancias turísticas a lo largo de 2020 ha sido de 36,8 millones, provenientes primordialmente de la actividad turística del año precedente, y presenta un descenso del 71,3 por ciento , de 91,5 millones menos, respecto de la previsión inicial.

    En un caso así, aparte de la menor llegada de visitantes, tiene efecto la medida de acompañamiento para amoldar la aplicación del impuesto a la realidad de la situación derivada de la COVID y eliminar el ingreso por adelantado de septiembre a los establecimientos acogidos al régimen de estimación objetiva.

    En conjunto, los ingresos no financieros liquidados han crecido en un 5,8 por ciento (+245 millones) respecto de la previsión inicial de 2020, pese a la bajada en la colecta de los tributos gestionados por la CAIB.

    Respecto de la previsión inicial, los ingresos por trasferencias corrientes y de capital han aumentado en 365,8 millones, primordialmente por los ingresos estatales expepcionales, de 458,4 millones, transferidos por medio de múltiples fondos con ocasión de la pandemia.

    Además de esto, como otra medida de liquidez por la parte del Gobierno a lo largo del 2020, la actualización de las entregas a cargo del sistema de financiación autonómica ha supuesto un incremento de 59,4 millones en el caso de Baleares respecto de la previsión inicial del presupuesto autonómico y de 227,2 millones respecto de los ingresos recibidos en 2019 por este término.

    En conjunto, el resultado presupuestario de 2020, ya antes de los ajustes de contabilidad nacional, muestra un déficit no financiero de -88,9 millones, equivalente a un -0,3 por ciento del Producto Interior Bruto estimado para 2020.


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