El juicio debió ser suspendido 4 veces pues uno de los acusados, de origen heleno, se halla en paradero desconocido

    PALMA DE MALLORCA, 2 Nov.

    La Sección Primera de la Audiencia Provincial de Baleares ha festejado este lunes un juicio contra un hombre acusado por una estafa de 4,1 millones de euros, relacionada con un proyecto de factoría de reciclaje en Mallorca.

    En el escrito de la fiscal constan 2 acusados, mas uno de ellos, de origen heleno, se halla en sitio desconocido. Conforme han indicado a Europa Press fuentes cercanas al caso, este juicio debió ser suspendido previamente hasta en 4 ocasiones por la incomparecencia del heleno, en busca y atrapa.

    Por último, este lunes se ha acordado festejar el juicio para el segundo acusado, quien ha protegido su inocencia y ha descargado la responsabilidad sobre el escapado. La Fiscalía solicita para cada uno de ellos una condena de 3 años y medio de prisión, el pago de una multa de 6.000 euros y el abono de los 4,18 millones presuntamente defraudados.

    LA VÍCTIMA, UNA RICA HEREDERA DE 28 AÑOS

    La Fiscalía acusa a los 2 procesados de haber concebido un plan para beneficiarse a nivel económico a costa de la denunciante, una mujer de 28 años que había recibido una copiosa herencia de su padre.

    La fiscal mantiene que la joven no tenía "experiencia financiera alguna" y que los acusados se aprovecharon de ello para persuadirla para invertir en un proyecto de factoría de reciclaje de restos en Mallorca, sin tener verdaderamente pretensión de hacer el proyecto.

    El acusado que ha declarado este lunes en el juicio ha negado estas acusaciones y ha protegido que él en todo instante deseó continuar adelante con el proyecto en Mallorca. "Creía de forma plena en el proyecto, deseaba que se alcanzase un acuerdo a fin de que la maquinaria se pudiese instalar y poder arrancar", ha declarado.

    En este sentido, el acusado ha sostenido que mismo es una víctima del coacusado, y no "alguien que se ha lucrado". A la inversa, ha afirmado que ha salido perjudicado a nivel económico. "Solo tengo la culpa de una cosa, y es que debería haberle echado de la oficina y no dejarle regresar a entrar", se ha lamentado.

    El acusado ha descrito al hombre heleno como un caballero "apuesto, con anillos de oro y relojes caros", que "daba la impresión de ser una persona riquísima y solvente", si bien verdaderamente no conocía en detalle sus finanzas.

    Asimismo ha sostenido que esta persona les "trataba como esclavos" a él y a su equipo. "Llevo haciendo proyectos industriales desde 1984, tenía una trayectoria limpia hasta el momento en que este heleno apareció", ha protestado.

    De este modo el acusado ha incidido en que no supo, hasta el momento en que ya era tarde, que el proyecto no proseguía adelante, sino el empresario heleno "no pagó ninguna factura" y no le afirmó "nada".

    Además de esto, el hombre ha rechazado haber simulado que había inversores estadounidenses interesados en el proyecto, y ha protegido que daba la sensación de que la denunciante debía ser siendo consciente de los negocios que hacía. "Tiene una de las navieras más grandes de Grecia, se supone que sabe lo que hace. Una señora como se acostumbra a rodear de especialistas", ha argumentado.


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