Presuntamente, la banda transportaba coca y kif desde Sudamérica hasta la Península y también introducía la droga en Mallorca

    La Fiscalía solicita más de 265 años de prisión y multas que suman 8,5 millones de euros

    PALMA DE MALLORCA, 16 Oct.

    La Sección Segunda de la Audiencia Provincial de Baleares festejará desde este lunes y hasta finales de mes un macrojuicio a treinta acusados por presuntamente pertenecer a un conjunto internacional dedicado al tráfico de drogas.

    La Fiscalía mantiene en su escrito que los acusados formaban una banda estructurada dedicada al narcotráfico a gran escala, que introducía esenciales cantidades de coca y kif en Mallorca.

    A los acusados se les imputan múltiples delitos contra la salud pública, un delito de blanqueo de capitales y otro de integración en conjunto delincuente. Además de esto, a 2 de los acusados se les atribuye asimismo un delito de posesión ilegal de armas por múltiples armas, para las que carecían de licencia, que fueron intervenidas a lo largo de los registros.

    La Fiscalía solicita para todo el conjunto penas que suman 265 años y medio de prisión y multas que alcanzan un montante de prácticamente 8,5 millones de euros -a uno de los acusados se le demanda una multa de 1,2 millones-. Cabe apuntar que 8 de los acusados tienen condenas precedentes por narcotráfico.

    Conforme el fiscal, la agrupación "tenía una enorme estabilidad personal y logística" y habría actuado por lo menos desde septiembre de 2017 hasta noviembre de 2018, año en el que fue desarticulada por una operación policial.

    Siguiendo con la versión del Ministerio Público, la banda se dividía en 2 ramas: una asentada en la Península -esencialmente en Barna, la capital de España, Sevilla y Valladolid- y otra en Mallorca.

    Presuntamente, la rama de la Península se ocupaba de traer a España grandes cantidades de droga provenientes de Sudamérica. Esta droga se distribuía en la capital española y Barna a menor escala y asimismo se hacía llegar a Mallorca a través de vehículos con doble fondo o bien compartimentos ocultos.

    La Fiscalía especifica en su escrito la estructura del conjunto y las funciones que aceptaban cada uno de ellos de los acusados. Apunta en su escrito a J.R.S. como supuesto cabecilla de la rama mallorquina, y también identifica a otras 2 personas como sus hombres de confianza. En escalas inferiores se ubicaban personas con labores "meramente auxiliares", como los viajes a la Península para transportar la substancia, los encargados del almacenaje y los vendedores que entregaban la droga a los usuarios, cobrando una comisión de la banda.

    En lo que se refiere a la rama de la Península, estaría por su parte dividida en 2 ámbitos que cooperaban entre sí, uno dirigido desde Sevilla y otro desde Barna, con una persona encargada de la coordinación entre los dos. Presuntamente, la droga se traía desde Sudamérica a través de 'mulas' o bien ocultas en contenedores comerciales en navíos de carga.

    COCAÍNA PURA IMPREGNADA EN PRENDAS DE ROPA

    El fiscal mienta diferentes capítulos específicos de movimientos de droga vinculados a la organización, entre ellos, uno que tuvo lugar en el tercer mes del año de 2018 en el aeropuerto de la villa de Madrid-Barajas.

    Conforme narra el Ministerio Público, 2 de los acusados habían previsto introducir coca desde Colombia usando 2 mujeres como 'mulas', a fin de que viajaran desde Bogotá llevando en su equipaje prendas empapadas con coca pura.

    No obstante, fueron detectadas y detenidas por los funcionarios policiales en la propia terminal del aeropuerto. La substancia intervenida se valoró en más de 165.000 euros y las 2 mujeres fueron más tarde condenadas a 7 años de cárcel.

    UNA 'SOCIEDAD PANTALLA' EN PERÚ

    El fiscal asimismo especifica capítulos relacionados con una 'sociedad pantalla' en Perú, que aparentemente se dedicaba al transporte de mercaderías del ámbito primario -como madera, pescado o bien marisco-, mas sin actividad real. Conforme el fiscal, era una tapadera para el transporte de droga.

    En una de sus operaciones planificaron introducir la droga por medio de un puerto holandés, para lo que uno de los supuestos miembros de la organización se desplazó a Países Bajos para entrevistarse con personal de confianza. La operación fue frustrada cuando se intervino un alijo que iba a ser embarcado en un contenedor desde Perú, en el marco de la 'Operación Empresarios'.

    Presuntamente, el conjunto procuró hacer la importación de droga con hasta 15 contenedores con coca oculta. La Fiscalía narra que efectuaron una prueba mandando un contenedor sin droga para revisar que no hubiese fallos de diseño en la operación y que el contenedor no llamaba la atención de las autoridades. En 2019 la policía colombiana advirtió un envío de la compañía con destino a Bélgica, con 150 kilogramos de coca.


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