PALMA DE MALLORCA, 1 Nov. (EUROPA PRESS) -

    "¿Puedo pasar? Me he enterado esta mañana". Son las 09.00 horas y una mujer de unos 80 años, vestida de negro y con pelo plateado, espera en el control de acceso de la entrada primordial del camposanto de Palma. En las manos solo lleva un pequeño ramo de flores. "Sí, no se preocupe, el aforo no está completo", le afirma el guarda de seguridad.

    Desde que el Municipio de Palma anunció a inicios del mes pasado que la entrada al camposanto entre el 30 de octubre y Todos y cada uno de los Santurrones solo sería posible con cita anterior, para de este modo eludir aglomeraciones debido a la situación sanitaria actual, la Empresa Funeraria Municipal (EFM) ha proporcionado unas 10.000 convidaciones.

    "El camposanto más original de España", bromea el gerente de la EFM, Jordi Vilà, quien asegura no tener perseverancia de que, en la historia de este circuito palmense, que fue estrenado en 1821 y que acostumbra a acoger hasta 25.000 personas a lo largo de Todos y cada uno de los Beatos, haya sido preciso administrar la entrada y salida de visitantes.

    Invitaciones con códigos QR, controladores en las puertas de entrada, desinfección de corredores, bancos y pomos, supervisión de agentes de la Policía Local, aforo limitado... Estas son ciertas medidas que la compañía diseñó con un mes de antelación para
    garantizar la seguridad de los asistentes y prevenir los contagios por coronavirus.

    Además, este sitio histórico, que en general cuenta con hasta 13 entradas de acceso a sus 6 ámbitos, ha sido dividido a lo largo de estos días en 3 partes: el área de la entrada primordial, con un máximo de 1.168 personas; el ámbito nuevo de Son Valentí, con
    un aforo de 3.813 usuarios, y la zona de del tanatorio, con 1.072 visitantes.

    De entre tanto gris, resaltan los tonos de las miles y miles de flores que los familiares han dejado en las tumbas de sus seres queridos. No obstante, los corredores del camposanto están vacíos. ¿Quizá pues aún es temprano? "No, bastante gente ha ido viniendo a lo largo de la semana", aclara un vigilante de seguridad.

    A pesar de estas medidas, el regidor de Palma, José Hila, pidió a los ciudadanos que adelantasen o bien aplazaran sus visitas. Conforme el gerente, desde el instante en que el Municipio de Palma anunció a principio del mes vigente que sería preciso conseguir cita anterior para acceder al circuito a lo largo de estos 3 días, "se ha notado" un aumento de visitantes.

    "Llevo desde el viernes pasado recibiendo comandas", afirma una florista que pasea por el circuito con 2 amigas. "Ha habido ancianos que, para no tener que pedir vez anterior, han ido a recoger flores para traerlas ya antes de día 30", asegura. Además de esto, cuenta que algunos
    compraron flores para ponerlas en casa, a la vera de fotografías de sus seres queridos.

    A pesar de las barreras rojas y blancas que se han puesto para dirigir las colas, no hay aglomeraciones. "Acostumbramos a venir a las 08.30 horas, que hay poca gente, mas en el momento en que nos vamos siempre y en toda circunstancia esta lleno", cuenta sorprendida una pareja. "El día de ayer vine a la zona 2 y había menos gente de lo normal", apunta una mujer de mediana edad.

    Vilà festeja que sea de esta manera, puesto que su objetivo era que la gente visitara a sus seres queridos, mas de forma escalonada. "Las líneas para pedir cita se sobresaturaron los 2 primeros días mas entonces se normalizó", señala. Además de esto, precisa que día 30 de octubre hubo más
    afluencia que día 31 y resalta que este domingo aguardan unas 5.000 personas.

    También explica que, cuando pusieron encima de la mesa la cuestión de si debían abrir o bien no el camposanto para Todos y cada uno de los Beatos, la primera cosa que se les pasó por la cabeza fue cerrarlo. Sin embargo, "si cierras la puerta, has apartado el inconveniente por el hecho de que la gente se aglutina en la entrada", asegura el gerente.

    Al final de la zona 2, que en general es la más frecuentada debido a su mayor densidad, hay una pareja de unos 70 años quitando malas yerbas de las jardineras de a la vera de las tumbas que visitan. "Venimos de una parte de una mujer mayor que no ha podido venir por el hecho de que la cita anterior que cogimos era demasiado pronto para ella", explican.

    En el marco de este Todos y cada uno de los Santurrones diferente, Vilà recuerda que, de forma tradicional, la gente asistía al camposanto un par de días ya antes para adecentar las tumbas y las fotografías, y después venía un segundo día para dejar flores. Además de esto, remarca que el 1 de noviembre acostumbraba a ser
    un instante de encuentro con los familiares para rememorar a los que ya no están.

    Según el gerente, este año hay 2 tendencia sociales en torno a la festividad de Todos y cada uno de los Beatos y su tradicional visita al camposanto. La primera, aquel ámbito de la población que ha limitado sus salidas debido a la situación sanitaria actual. La segunda, "la más emotiva", las personas que no pudieron vivir las defunciones debido al confinamiento.

    Con mascarillas, gel desinfectante y citas anteriores, en este 2020 marcado por obstáculos, la EFM valora que estos 3 días hayan trascurrido "sin incidencias" y festeja que los palmenses hayan podido visitar a sus seres queridos de forma escalonada, con muchas flores y poca gente.


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