PALMA, 12 Abr.

    Una investigación con participación del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (Imedea, CSIC-UIB) apunta a que la planta invasora tropical 'Halophila stipulacea' puede asistir a atenuar el cambio climático, por su papel en sostener la capacidad de 'secuestro de carbono' en el Mediterráneo.

    El trabajo termina de publicarse en la gaceta 'Global Change Biology', conforme ha anunciado el Instituto este lunes en una nota informativa.

    La planta estudiada es propia del mar colorado y océano índico, y entró en el Mediterráneo a través del Canal de Suez. Merced a su capacidad de adaptación térmica ha colonizado el litoral del este y centro del Mediterráneo, llegando hasta Sicilia.

    En el estudio se consiguieron testigos de sedimento de praderas exóticas de 'H. stipulacea' y de praderas de otras plantas nativas, como 'Cymodocea nodosa' y 'Posidonia oceanica' de Chipre y Creta (Grecia).

    De este modo se aplicaron diferentes técnicas para reconstruir la cronología de la invasión de la planta del Mar Colorado y medir su capacidad de raptar carbono. Se pudieron determinar la edad de los sedimentos de las praderas, examinar el contenido de carbono orgánico y secuenciar el ADN ambiental del sedimento, una herramienta genética que se emplea para advertir especies en muestras ambientales sin precisar recogerlas.

    Los resultados muestran que la planta llegó a Chipre en 1930 y a Creta en 1970 más o menos, y que desde ese momento, las praderas de la planta exótica han sepultado más carbono orgánico que las praderas nativas próximas.

    Sin embargo, esta capacidad es "reducida si se equipara con las praderas de 'Posidonia oceanica' del Mediterráneo occidental", ha matizado la primera autora del trabajo, Marlene Wesselman, estudiosa del Imedea.

    En el Mediterráneo, se espera que el cambio climático provoque esenciales pérdidas de praderas de Posidonia, pues es una especie altamente sensible al calentamiento y su mortalidad aumenta sensiblemente cuando la temperatura del agua supera 28 grados.

    No obstante, la invasora 'H. stipulacea' acepta temperaturas superiores a 36 grados. Conforme la estudiosa del Imedea Núria Marba, "el calentamiento estimularía su desarrollo y se podría expandir y continuar secuestrando carbono", al lado de la planta 'C. nodosa' que asimismo tiene una tolerancia térmica alta.

    "No obstante, no disponemos de una imagen completa del papel de 'H. stipulacea' en el ecosistema marino del mar Mediterráneo, y de ahí que, no sabemos si otros servicios ecosistémicos esenciales pueden verse perjudicados por su actual presencia y futura expansión", ha concluido Marbà.


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